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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Momento oportuno: Mística del V Encuentro

Texto: Hna. Dominga M. Zapata, S.H.

Varias de nuestras comunidades parroquiales ya están participando en el proceso del V Encuentro Nacional de Pastoral Hispana. Hemos de recordar que el caminar pastoral de la comunidad hispana ha sido desarrollado y fortalecido por el proceso de tres Encuentros anteriores de la pastoral hispana. En un proceso cada paso tiene su propia importancia ya que no se trata de algo que va a pasar luego. Sino que cada momento del proceso lleva consigo una profundización y un nuevo compromiso del aquí y el ahora. Así ha sido como el proceso de los Encuentros Pastorales Hispanos que hemos vivido se ha convertido en una escuela de formación pastoral sobre cómo pensar con un ojo en el Evangelio y el otro en la realidad concreta y dolorosa del pueblo que camina en busca de vida en abundancia.

La comunidad hispana ha sido llamada de nuevo a proclamar una palabra profética, la Palabra viva de Dios, desde lo que hemos visto, oído, vivido y tocado con nuestro corazón (1 Juan 1:3). Dicha Palabra ha de resonar más allá de la comunidad hispana llegando al resto del país en la situación concreta en que se encuentra hoy. Desde allí ha de dar luz al resto del mundo.

Dios Padre invitó a Jesús a salir de Galilea e ir a Jerusalén. El Espíritu, a través de Papa Francisco parece invitarnos a lo mismo en este momento oportuno de gracia. Es la invitación a salir de la cobardía y la comodidad y convertirnos en una “Iglesia-en-salida”. Sí, hay que salir del templo para llegar al pueblo y al mundo que no viene pero que está sediento por la verdad y la justicia, es decir de esa agua viva que brota del mismo corazón de Jesús Salvador. Esto será posible solamente por una comunidad unida en el Espíritu del Resucitado que acabamos de celebrar. La mística del V Encuentro pone su importancia en encontrarnos como comunidad, como discípulos y discípulas que se conocen, que se preocupan unos por otros y desde allí salen en comunidad a las personas que se han alejado de la comunidad de fe como fuente de agua viva. Es también puente para aquellas que todavía no conocen donde encontrar esa agua de vida que ofrecen las Bienaventuranzas del Dios humanizado en Jesús.

El proceso de nuestros Encuentros Pastorales tiene su marcha desde el corazón que llamamos “mística”. Y, ¿qué es mística? Es el reconocer que Dios está presente y activo en cada encuentro personal y comunitario. Este encuentro es una presencia palpable y activa que se manifiesta en una transformación que marca todo lo que pensamos, sentimos y actuamos personal y comunitariamente. Papa Francisco lo describe así: “¡que se note, que se vea!” Después de la Resurrección de Jesús, todos nuestros encuentros parten de la presencia activa de Cristo en la comunidad de la Iglesia. Recordemos aquel primer encuentro de Magdalena. Ella buscaba un muerto y se encontró con Jesús vivo. La mística es la espiritualidad que marca toda acción de fe. Dios es siempre quien inicia cada encuentro personal y comunitario, solo necesitamos estar atentos de corazón para escuchar su invitación. Cristo desea siempre encontrarnos, hacerse presente activamente entre sus discípulos y discípulas.

Es así que el V Encuentro no es una tarea a cumplir en grupos, sino una llamada a un reencuentro de gozo y fe personal y comunitaria con el Dios de la historia. Este pueblo hispano que justo en este momento vive experiencias de rechazo y limitaciones recibe la invitación de Dios misericordioso a encontrarlo en comunidad y transformarse en su voz de amor, esperanza y misericordia que renueve su Iglesia y la sociedad. Papa Francisco ha señalado nuestro tiempo presente como “momento oportuno” y un cambio de época para la Iglesia y la sociedad.

Como parte de esta inspiración del Espíritu, Papa Francisco invita a toda la Iglesia a convertirse en “Iglesia-en-salida”.

Parte del proceso del V Encuentro es una respuesta a esta invitación, cuando somos enviados a compartir con alguna persona cada uno de los cinco temas que hemos reflexionado en comunidad para así escuchar también el aporte del resto de la comunidad. Hay que salir de la seguridad de las paredes del templo para encontrarnos con aquellas personas que no llegan a las puertas de la Iglesia. Esta respuesta fue uno de los compromisos de nuestro III Encuentro Nacional Hispano de Pastoral cuando la voz del pueblo fue: “de los asientos a los caminos.” Desde aquel entonces, el pueblo hispano había visto la necesidad de ser Iglesia-en-salida, de dejar de calentar bancas y ponerse las sandalias. Hoy día puede ser aún más urgente la salida misionera ya que el pueblo hispano, en especial nuestra juventud, va alejándose de la fe católica que ha sido parte integral de su identidad cultural. Es precisamente a esta respuesta que nuestros obispos como pastores de toda la Iglesia en USA, nos llaman en este momento oportuno para hacer posible el cambio de época eclesial necesario y la participación de toda persona bautizada.

El V Encuentro ha de ser este acontecimiento eclesial que movilice las fuerzas escondidas en el pueblo hispano, en la Iglesia y en la sociedad en que vivimos. Si no hacemos de este momento oportuno la meta o deseo principal de nuestro Encuentro, tendríamos otras reuniones más para producir documentos de biblioteca, es decir sin cambios significativos hacia la Resurrección del pueblo de Dios y la renovación de su Iglesia. No dejemos que nuestros hechos desmientan nuestras palabras. Es la mística de los Encuentros la que ha de asegurar un verdadero sentir de la presencia activa de Dios presente entre su pueblo. El éxito del Encuentro no está en manos de nuestras riquezas y sabidurías sino en dejarnos guiar por la presencia activa del Espíritu de Dios en una verdadera Iglesia-en-salida. Se trata de activar nuestra verdadera espiritualidad cristiana que hace la realidad humana el centro donde Dios se hace presente y donde lo encontramos activamente en la vida.

Como comunidad que sabe encontrarse, ayudémonos unos a otros a perder el miedo y la comodidad en que nos encontramos. Recordemos que también los primeros discípulos sintieron este miedo pero con la luz del Espíritu del Resucitado pudieron salir, y así nosotros hemos de salir dispuestos a dar la vida como nuestro Maestro, por la verdad del amor y la esperanza. La comunidad fortalece la comunión; esa comunión de amor por la que los primeros cristianos fueron reconocidos (Romanos 12:4-17). Solo así podremos ser el cambio que deseamos ver en este momento oportuno y de cambio de época.

Este momento oportuno exige que todos los miembros de la Iglesia asuman la responsabilidad bautismal de la misión de la Iglesia y salgan al encuentro del resto del pueblo, en especial nuestra juventud, como verdaderos discípulos y discípulas misioneros. La renovación de la Iglesia dependerá de la fidelidad de toda persona bautizada por la misión dada por Cristo antes de partir al Padre. El V Encuentro ofrece la oportunidad nueva a toda la comunidad hispana de comprometerse a la renovación de la Iglesia de Cristo Resucitado entre su pueblo. Unámonos y participemos como pueblo y juntos decir a dicha invitación: ¡ASÍ SEA!

¿Cómo te has de comprometer tú ante este momento oportuno en que eres invitado e invitada por Dios presente y activo, desde esta mística que renovará su Iglesia?